Por Orquídea Familia. El debate sobre la migración haitiana volvió a encender la conversación nacional este domingo en RD Debate, y dejó sobre la mesa algo más que posturas encontradas: la evidencia de que el país necesita mirar más allá de la frontera para entender —y resolver— este tema.

Siete voces se sentaron a la mesa: Eustache Sanon, José Eliseo Almánzar, José Martínez Hoepelman, Guadalupe Valdez, Eduardo Saint-Hilaire, Ángelo Vásquez y Ariel Lara. Entre ellos hubo consenso en algo: el problema es real y complejo. Las diferencias estuvieron en el cómo.

La pregunta incómoda: ¿quién deja pasar? Eustache Sanon puso el dedo en la llaga: no se puede culpar únicamente al haitiano que cruza de forma irregular; es al Estado dominicano a quien corresponde impedir esos cruces. Si las personas siguen entrando, hay que revisar los controles fronterizos, la vigilancia y las redes que facilitan el traslado. José Eliseo Almánzar coincidió en lo esencial: sin control fronterizo efectivo, las leyes migratorias no dan resultados.

Deportar sí, pero con ley en la mano. Martínez Hoepelman y Ariel Lara defendieron la aplicación estricta de las normas migratorias. Guadalupe Valdez marcó el contrapeso necesario: cada deportación debe hacerse con debido proceso y evaluando cada caso. Porque un Estado que deporta sin garantías termina resolviendo poco: muchos de los deportados vuelven a entrar por la misma frontera porosa.

Operativo migratorio en República Dominicana

El eslabón que pocos mencionan: los empleadores. La construcción y la agricultura dominicanas han dependido por décadas de la mano de obra haitiana. Si hay trabajo esperándolos de este lado, la discusión no puede quedarse solo en quien cruza: hay que hablar de quien contrata, de quien se beneficia y de las redes que sostienen la irregularidad. Saint-Hilaire y Martínez Hoepelman pidieron consecuencias para quienes faciliten la migración irregular.

Frontera inteligente y comunidades fuertes. Ángelo Vásquez propuso tecnología, inteligencia y mayor presencia estatal en la frontera, sumado al desarrollo de las comunidades fronterizas. Ariel Lara advirtió sobre la presión en los servicios públicos. El matiz que no puede perderse: medir aportes y costos exige datos, no percepciones.

¿Y la regularización? Sanon abrió la puerta a considerar a quienes ya trabajan y aportan en el país; Saint-Hilaire rechazó regularizar automáticamente a quien entró de forma irregular. Cualquier camino serio pasa por lo mismo: reglas claras, registros confiables y supervisión real.

En Medios ACN publicamos este análisis porque el país merece un debate con altura: ni xenofobia ni ingenuidad. La migración haitiana se atiende con Estado fuerte, ley pareja y verdad completa.